Alteraciones a la salud relacionadas con el trabajo en turnos y nocturno

Alteraciones a la salud relacionadas con el trabajo en turnos y nocturno

Existen trabajos con jornadas laborales muy extensas, algunos de ellos implican trabajar en horarios nocturnos o de madrugada. Se podrían citar por ejemplo a los empleados de empresas de seguridad, enfermeros, médicos, transportadores, periodistas, controladores aéreos, entre otros. 

Ciertos sistemas productivos no paran, funcionan los 365 días al año, durante las 24 horas del día, pero las personas sí deben descansar. Por eso es importante tener claras las consecuencias a la salud que se derivan de los trabajos excesivos.

Algunas investigaciones puntualizan que realizar actividades en horarios o jornadas antinaturales o producto de cambios radicales en cortos períodos de tiempo puede exponer el cuerpo a múltiples enfermedades, que van más allá de los trastornos del sueño y pueden llegan a presentarse casos de enfermedades como cáncer y graves problemas psiquiátricos y metabólicos.

Aunque otras investigaciones han comprobado que hay personas que se adaptan mejor a trabajar por la noche que otras, se ha demostrado también que se generan consecuencias por la alteración de los ritmos circadianos, que son los relojes internos del cuerpo. Estos controlan los ciclos de vigilia y sueño diarios y regulan los procesos fisiológicos, incluyendo la secreción hormonal, la temperatura corporal, el comportamiento alimentario, el crecimiento de las células y otras funciones del metabolismo.

Las investigaciones revelan que el trabajo constante por turnos en horarios nocturnos, por ejemplo, suprime los niveles de los genes de ese reloj central y, entre otras consecuencias, afecta los receptores de melatonina, la hormona que da inicio al sueño.

Además, se menciona que la alteración en los genes que controlan el reloj afecta aún más a los genes relacionados con trastornos como el de depresión, bipolaridad, retraso de talla y síndromes de sueño, además de los cánceres de mama y de colon.

Al trabajar por turnos nocturnos o durante extensas jornadas se ponen a prueba todos los mecanismos de adaptación que el ser humano ha desarrollado. Muchas personas no se logran adaptar a esas rutinas y terminan con enfermedades psiquiátricas, neurológicas, pulmonares, gastrointestinales y graves trastornos del sueño.

Es de suma importancia que las dinámicas de producción de las empresas se organicen teniendo en cuenta los conceptos científicos, por eso es necesario que se revisen las condiciones de los puestos de trabajo y que se realicen evaluaciones de especialistas en salud ocupacional y de riesgos profesionales para garantizar, entre otros, períodos de sueño de mínimo ocho horas diarias.

Lo más recomendable para evitar alteraciones en la salud, es que una persona no se exponga a esos turnos rotativos. Sin embargo, si no hay manera de evitarlo, se debe procurar que la rotación de los turnos sea en el sentido del reloj, lo que quiere decir que si en una semana se hace un turno de la mañana ingresando por ejemplo a las 6 de la mañana, la siguiente semana se ingrese a las 12 del mediodía. Otra recomendación es que las rotaciones sean cortas y no de meses en cada turno. 

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