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Hábitos para cuidar la salud visual en el trabajo

Los puestos de trabajo tienen diferentes exigencias visuales y riesgos tanto para la visión como para el funcionamiento ocular, que dependen de las tareas que lleven a cabo los trabajadores y del ambiente al que estén expuestos.

El riesgo que sufre la visión por las diferentes tareas diarias obliga a que las personas adopten hábitos para cuidar su salud visual y de esta manera ayudar a proteger los ojos, evitar accidentes laborales y lograr trabajar con comodidad.

La higiene visual incluye que el ambiente de trabajo proporcione unas condiciones de comodidad y seguridad para atender las tareas diarias del trabajador, así como mantener unos hábitos saludables amparados en la cultura de prevención del riesgo que debe ser promovida desde el área de salud ocupacional de la empresa.

Hacer pausas activas, tener una postura correcta o mantener las condiciones idóneas en la oficina son algunas de las claves para cuidar la salud visual. A continuación, presentamos algunas recomendaciones para evitar molestias en los ojos por causa del trabajo:

1. Usar la protección requerida: Los puestos de trabajo, especialmente los de la industria y otros de alto riesgo, requieren el uso de protección ocular y facial. En esos casos, el programa de salud ocupacional de la empresa debe indicar y capacitar a sus trabajadores en el uso de estos implementos para prevenir daños visuales y oculares según el tipo de riesgo detectado como material particulado, traumas, manipulación de material, quemaduras o heridas, manipulación de sustancias químicas, iluminación o la radiación no ionizante.

2. Usar la iluminación necesaria: Contar con una apropiada cantidad de luz en el punto focal de tu trabajo es determinante para el rendimiento laboral, evitar la fatiga visual a causa de un sobre esfuerzo y los accidentes de trabajo.

En ese sentido, la iluminación debe estar distribuida uniformemente, sin interrupción o intermitencias en el suministro, así como que en el lugar no se presenten contrastes marcados entre claro y oscuro.

La luz no debe caer directamente sobre los ojos ni tampoco deben producirse sombras sobre los objetos que estás enfocando, por ejemplo, cuando se escribe en el papel.

3. Protegerse de la radiación solar: Cuando un empleado está expuesto continuamente a la luz natural, el empleador debe proporcionarle las medidas de protección con la radiación ultravioleta y los cambios en las intensidades de luz propias de esta fuente. Los efectos de la radiación solar continua sobre los ojos y su funcionamiento pueden provocar principalmente a largo plazo conjuntivitis, malformaciones en los párpados, alteraciones en la transparencia del cristalino (catarata) o degeneración de las células de la retina con la consecuente disminución permanente de la visión.

4. Pausas activas: Cuando se realizan tareas que requieran concentración y uso de la visión próxima o intermedia durante largo tiempo, es saludable hacer una pausa cada 20 o 30 minutos que obligue a levantar la mirada fuera de la tarea que se está realizando y poner el foco de atención en algo que se encuentre varios metros de distancia.

5. Mantener la postura adecuada: El trabajo en el escritorio requiere que se guarde una distancia de aproximadamente 45 a 55 cm de la pantalla del computador, la cual de debe estar a la altura de los ojos, así como mantener una postura correcta cuando se realicen trabajos como leer o escribir.

En buena medida, mantener una posición adecuada depende de la ergonomía del lugar de trabajo, específicamente, que la altura de la silla y el escritorio permitan que los pies descansen en el suelo, las piernas estén a la altura de las rodillas, la espalda esté recta y los hombros hacia atrás, sin torcer la cabeza o el cuello.

6. Evitar las altas temperaturas: Trabajar en un ambiente con temperaturas altas, por encima de los 26°, conlleva a que los ojos y mucosas se resequen, produciendo irritación, enrojecimiento de los ojos y exceso de parpadeo.

Igualmente, los ambientes calurosos disminuyen las enzimas bactericidas y hacen más probable la aparición de una conjuntivitis.

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PAUSAS ACTIVAS Y SUS BENEFICIOS

Existen razones de peso para realizar pausas activas en casa o en la oficina. Las pausas activas han sido una de las principales herramientas de la salud ocupacional para promover la actividad física enfocada a mejorar la movilidad articular, realizar estiramientos y ejercicios que propicien cambios de posición y disminución de cargas osteomusculares por mantenimiento de posiciones prolongadas y/o movimientos repetitivos durante la jornada laboral. 

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A continuación citamos algunas razones por las que se recomienda realizar pausas activas durante una jornada laboral:

1. Disminuye el estrés.

2. Favorece el cambio de posturas y rutina.

3. Libera estrés articular y muscular.

4. Estimula y favorece la circulación.

5. Mejora la postura.

6. Favorece la autoestima y capacidad de concentración.

7. Motiva y mejora las relaciones interpersonales, promueve la integración social.

8. Disminuye riesgo de enfermedad profesional.

9. Promueve el surgimiento de nuevos líderes.

10. Mejora el desempeño laboral.

¿Qué ejercicios se pueden realizar?

Como su nombre lo indica, una pausa activa es un momento de activación que permite un cambio en la dinámica laboral donde se puede combinar una serie de movimientos que activan el sistema musculoesquelético, cardiovascular, respiratorio y cognitivo. En el sitio de trabajo o en la casa, cada dos horas pare lo que está haciendo y por espacio de unos 5 a 10 minutos, ponga en práctica los siguientes ejercicios:

1. Suba y baje escaleras.

2. Ponga música y baile.

3. Practique ejercicios de activación de la respiración, solo/a o en grupos, así como masajes en el cuello y hombros. 

4. Realice ejercicios de coordinación y estiramiento.

5. Si tiene forma y acceso para hacerlo, salga a caminar a un parque o por los corredores de la oficina.

Incluso, cada 30 a 60 minutos, o cuando se sienta cansado, puede realizar mientras está sentado movimientos articulares por algunos segundos en las manos, cuello, hombros, brazos, cintura y piernas, o ejercicios de relajación visual de la siguiente manera: abra y cierre los ojos con fuerza, realice movimientos oculares (derecha -izquierda, arriba – abajo, círculos), cubra y descubra los ojos con las palmas de las manos. 

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